miércoles, 5 de abril de 2017

Un contratiempo.

He dejado atrás todos los estimulos que me encadenaban a esa canción constante
 que nos puse de fondo (12, de The 1975).
Me dolió porque te idealicé con el mar, con su inmensidad.
He escrito cartas sin destinatario, cuando sé que en cada momento, las escribí para
que las leyeras, y recordaras, que había sido mucho más.
Me duele leer lo que  he estado escribiendo, porque sé que ser tan sincera
conmigo misma, duele más que una mentira con intención.
Pero al final, tuviste que irte, como todos.
Él también se ha ido, la otra persona, (y todas las demás)
También necesitan un tiempo.
O quizás también aman a otra.
Nunca lograré saberlo.
Ojalá no le hubiera alejado de mi por tí.
Fuimos prometiendo que nunca olvidariamos nada
pero lo siento, he luchado contra ello
quizás mucho más de lo que nunca mereciste
lo estoy olvidando todo
y por eso escribo, para dejar constancia de cada cosa que alejo de mi
sin darme cuenta.
Supongo que ahora, pondrías un gesto arrebatador, quizás hipócrita, una mueca, y me abrazarías.
Porque siempre sabías que aunque me fuera, nunca cogería el bus de vuelta.
No solo he conseguido esfumarte,
he conseguido cansarme de esa certeza que siempre mantenía en pie
aquella que al final se convirtió en un mito
roto, devastado e imposible.
Ya no me duele imaginarnos
porque eso parece, que todas las piezas de aquel puzzle
simplemente, fueron fruto de mi imaginación.
Vuelvo a tenerme a mí, y así continuará.


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