jueves, 22 de diciembre de 2016

Aplausos.


 "el puro renacimiento entre las ruinas que yo, propiamente, elegí ver caer"

La historia no es otra que no sea la de: chica conoce a chica.
Y efectivamente, ahí me conocí a mi misma.
Estoy siendo honesta conmigo desde el primer momento en el que entendí que así funcionaba la realidad:
Queriéndome.
Y no se trata de hacerlo a través de terceros, ni con halagos, ni con buenos días, ni noches, ni con viajes, ni con fotografías, ni con música.
Sino únicamente conmigo.

Desgraciadamente, no comenzamos a hacerlo hasta que no nos desprendemos de otra persona a la que estamos queriendo más que a uno mismo.
Y ahí está el fallo.
Que das más por otra vida, que por la tuya.
 Y hasta que no llega el "drama" final, la última bala, las últimas palabras, no te percatas de que, más que él, eres tú la que ha estado constantemente traicionándose.
Has dado hobbies, has recitado poesía, has enseñado tus canciones favoritas, has desnudado tu alma, tu cuerpo, has creído... y, la pregunta es: ¿para qué?

La libertad es mía, y también la cortesía, la de quererme, la de no esperar, la de concretar, la de establecer una guerra entre combatientes ya abatidos (o vacíos), y ganarla.
La libertad es, ser quien eres, no dejar de serlo (aunque eso provoque la ausencia de otros), y morirte sin ser otro, que no seas tú.

Ya no hay otro enfoque.
Sólo hay positividad.

Y lo más importante:

 He salido de la jaula.

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