miércoles, 14 de diciembre de 2016

Toda la vida.

"Cuando todo pasó, en una gran parte, quería matarte, enterrarte y cavar tu propio hoyo al lado del que tú me habías cavado a mí.
Te maldecí, incontables, innumerables veces, sin cesar: cada vez que iba camino a casa, cada vez que pasaba (y paso) por todos los lugares que frecuentábamos…
Aún sigo sintiéndome engañada, todo sea cierto, pero en ese momento, me sentía como si (y también sigo sintiéndolo) todo lo sucedido durante ese año, hubiera sido fruto único de mi imaginación.
Pensaba: “ojalá muriera, me haría un favor, porque me ha obligado a olvidarle, y de esa forma, ya no habría nada más que hacer”, pero, ¿de qué me sirve que mueras?
Lo pensaba, y no podía ser real.
¿Cómo, después de todo, puedes llegar a reducirte a una simple producción, que tú misma has creado, sobre una historia que realmente no ha sido tan increíble y única como pensabas?
¿Cómo puedes quedarte sola, con una habitación cargada de nada, en cuestión de semanas?
He trasladado todo (o enterrado) lo que falsamente me diste, en la misma caja que tú, mismamente me otorgaste.
Y ahí se quedará, para siempre."

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