Y no cualquier día.
Hoy, he vuelto.
Y no de cualquier forma.
Ha llegado la bendita apertura final.
La gran inauguración.
Tras un sin fin de vueltas a las hojas, de calentamientos innecesarios, he podido desprenderme de lo único a lo que aún seguía aferrada.
Y no se trata de haber enterrado nada (a ti).
Es que he alcanzado la estabilidad, el equilibrio.
Y no se ha tratado en buscar otras almas, otros cuerpos, otras manos.
No se ha tratado en buscar un nuevo enfoque en otra persona (estándar o compleja).
Ni tampoco en buscar un plan cuando llegan despedidas.
Ni tampoco ha habido problema en estar sola.
Ni tampoco en buscar un plan cuando llegan despedidas.
Ni tampoco ha habido problema en estar sola.
Ha consistido en cerrar un libro, por completo.
Y, joder, lo mejor de todo, es que no he necesitado equiparar,
ni competir (por el olvido).
ni competir (por el olvido).
No.
Nadie ha dicho que tenga que olvidar.
Ni evocar.
Se trata de aceptar.
Ha tratado en enfocarse a los demás, a los que están.
A los que aún están por llegar.
A los que aún están por llegar.
Y sobre todo:
en mí.
Quizás no vaya a necesitar ningún compromiso,
(y mucho menos, entregar mi libertad a nadie más).
Quizás cuando quiera.
Quizás cuando llegue (el indicado).
Quizás con quien quiera (cuando quiera).
Lo mejor, es que hoy, en resumen, soy yo, más humana,
más única.
más única.
Supongo que, al fin y al cabo, gracias.
Sin (las personas) error no me habría forjado nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario